miércoles, 3 de octubre de 2012

SEMINARIO CTS: LIBERTAD EN LA RED



¿PREPARADOS PARA REVOLUCIÓN VIRTUAL?



He hecho caso omiso a la advertencia que me hacían cuando era pequeña “no hables con extraños”, frase de espíritu protector que pretendía salvaguardarme de peligros potenciales, la frase quedó grabada en mi mente y aún si me encuentro con algún extraño no hablo con él fácilmente. El problema, es que a través de internet he hablado con tantos extraños y les he dado tanta información mía que no sé qué pueden hacer conmigo, de nada valió hacerle caso a la advertencia de mamá.



Hace algunos días estaba revisando mi Facebook y me encontré con este publicación en el muro de uno de mis contactos: 

“AVISO DE PRIVACIDAD: ADVERTENCIA a cualquier persona, institución, agente, agencia o estructura gubernamental, incluyendo, al Gobierno Federal de los Estados Unidos, usando vigilancia de este sitio o cualquiera de sus sitios asociados, no tienen mi permiso para utilizar la información total o parcial de mi perfil, o cualquier parte del contenido aquí publicado incluidos los comentarios sobre mis fotos o cualquier otra imagen del arte publicado en mi perfil. Se le notifica aquí que tienen estrictamente prohibido divulgar, copiar, distribuir, difundir o tomar cualquier otra acción contra mí con este perfil y el contenido del mismo. Las prohibiciones anteriores también se aplican a sus empleados, estudiantes, agentes y/o cualquier personal bajo su dirección o control. El contenido de este perfil es información privada y confidencial. La violación de mi intimidad es penada por la ley. UCC 1-308 1-103. Facebook es ahora una entidad de capital abierto. Se recomienda a todos los miembros publicar un aviso similar a este, o si lo prefiere, puede copiar y pegar esta versión. Si no publica una declaración al menos una vez, indirectamente está permitiendo el uso de elementos como las fotografías y la información contenida en las actualizaciones de estado público”


No puedo negar que me puse un tanto pensativa, por un momento me indigné con la posibilidad de un potencial abuso a mi privacidad, pero también pensaba si realmente era útil escribir tal publicación. Unos minutos después apareció en el muro de otro contacto la siguiente publicación:

“LE DOY PERMISO a cualquier persona, institución, agente, agencia o estructura gubernamental, incluyendo al Gobierno Federal de los Estados Unidos, al de Mordor, al de Narnia y a los Lannister, para hacer lo que les de la regalada gana con las pendejadas que pego en mi muro, pues considero que mi privacidad ya fue violada, desgarrada y tirada a la caneca el mismo día en que decidí tener una cuenta de Facebook. Y si lo que pusiera no le agradara a alguien, recordarle que la estancia en esta humilde página, igual que gratuita, no es obligatoria. Quiero aprovechar para mandarle saludos a mis amigos que me están mirando y al agente de la CÍA que revisa las cuentas de Hotmail y mata a todos los niños desnutridos cuyas fotos no son reenviadas. Pega esto en tu muro porque, si no, viene un enano y le cuenta a tu familia que te tocas”.


Inicialmente me reí, lo vi como una simple burla a quien escribió la primera publicación, pero cuando medité un poco más me sentí vulnerable; entre ironías, la persona de la segunda publicación estaba siendo más realista y bajó mis pies a la tierra, a quién le importa si uno hace o no una declaración de privacidad en el Facebook si desde que entramos estamos ventilando nuestra “privacidad”,  nosotros mismos pedimos unirnos a las redes y que usen nuestra información. Las empresas son tan astutas que haces herramientas y nos ofrecen servicios tan atractivos y los venden tan bien, que  logran crear en nosotros la necesidad de adherirnos y entregarles todo lo que podamos entregarles virtualmente.    Es frustrante lo ingenuos que somos, la ignorancia nos hace sentirnos libres en el mundo virtual, se trata sólo de  una ilusión. Ahora no nos controlan solamente las leyes y restricciones de Gobiernos sino que “la red” tiene sus propias leyes, su elite y sus jefes, tienes más control sobre nosotros que el que el mismo gobierno pudiera tener. Saben que vemos, oímos, escuchamos, nos gusta, no nos gusta, que amigos tenemos, sabe de nuestras familias, nuestros viajes, nuestros sueños, nuestros hábitos de sueño, pasatiempos, saben cómo pensamos y tienen un perfil muy detallado de cada uno de nosotros.  
Hemos aceptado lo que la red nos ofrece a cambió de nuestros datos, lo que  hacen con ellos es un misterio, parte de lo que sabemos es que los usan para armar perfiles de consumidor y ofrecernos publicidad más personalizada pero la verdad esa es la punta del gran iceberg que no vemos.  Hace algunos meses hubo grandes polémicas por un hombre que se atrevió a revelar información confidencial de gobiernos y elites de poder, wikileaks hizo tambalear a más de uno al sacar a la luz pública lo que había en el mundo privado, el impacto de revelar información confidencial fue tal, que el fundador de wikileaks Julian Assange fue multado, perseguido y amenazado con una pena de muerte y anda de refugiado en ecuador sin saber qué le deparará el futuro. Eso le sucedió a un hombre que accedió desde la clandestinidad a información privada y la publicó, pero las grandes empresas de la red tienen grandes cantidades de  información privada que les hemos facilitado, ellos no necesitan ser ilegales para que nosotros les regalemos una de las cosas más preciadas, nuestra privacidad.
¿Quién tiene la información? ¿Quién puede tenerla?  ¿Qué harán con nuestra información? es un misterio, ya nuestra huella esta, no es posible borrar lo que ya hay en la internet pero lo que si podemos hacer es controlar lo que vamos a poner y ser conscientes de que lo que publiquemos estará ahí para siempre.  Nos encaja perfecto la famosa frase del arresto, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede ser usado en su contra.

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