¿PREPARADOS PARA REVOLUCIÓN VIRTUAL?
He
hecho caso omiso a la advertencia que me hacían cuando era pequeña “no hables
con extraños”, frase de espíritu protector que pretendía salvaguardarme de
peligros potenciales, la frase quedó grabada en mi mente y aún si me encuentro
con algún extraño no hablo con él fácilmente. El problema, es que a través de
internet he hablado con tantos extraños y les he dado tanta información mía que
no sé qué pueden hacer conmigo, de nada valió hacerle caso a la advertencia de
mamá.
Hace
algunos días estaba revisando mi Facebook y me encontré con este publicación en
el muro de uno de mis contactos:
“AVISO DE PRIVACIDAD: ADVERTENCIA a cualquier persona, institución, agente, agencia o estructura gubernamental, incluyendo, al Gobierno Federal de los Estados Unidos, usando vigilancia de este sitio o cualquiera de sus sitios asociados, no tienen mi permiso para utilizar la información total o parcial de mi perfil, o cualquier parte del contenido aquí publicado incluidos los comentarios sobre mis fotos o cualquier otra imagen del arte publicado en mi perfil. Se le notifica aquí que tienen estrictamente prohibido divulgar, copiar, distribuir, difundir o tomar cualquier otra acción contra mí con este perfil y el contenido del mismo. Las prohibiciones anteriores también se aplican a sus empleados, estudiantes, agentes y/o cualquier personal bajo su dirección o control. El contenido de este perfil es información privada y confidencial. La violación de mi intimidad es penada por la ley. UCC 1-308 1-103.
Facebook es ahora una entidad de capital abierto. Se recomienda a todos los miembros publicar un aviso similar a este, o si lo prefiere, puede copiar y pegar esta versión. Si no publica una declaración al menos una vez, indirectamente está permitiendo el uso de elementos como las fotografías y la información contenida en las actualizaciones de estado público”
No puedo negar que me puse un tanto pensativa, por
un momento me indigné con la posibilidad de un potencial abuso a mi privacidad,
pero también pensaba si realmente era útil escribir tal publicación. Unos
minutos después apareció en el muro de otro contacto la siguiente publicación:
Inicialmente me reí, lo vi como una simple burla a
quien escribió la primera publicación, pero cuando medité un poco más me sentí
vulnerable; entre ironías, la persona de la segunda publicación estaba siendo
más realista y bajó mis pies a la tierra, a quién le importa si uno hace o no una
declaración de privacidad en el Facebook si desde que entramos estamos ventilando
nuestra “privacidad”, nosotros mismos
pedimos unirnos a las redes y que usen nuestra información. Las empresas son
tan astutas que haces herramientas y nos ofrecen servicios tan atractivos y los
venden tan bien, que logran crear en nosotros
la necesidad de adherirnos y entregarles todo lo que podamos entregarles virtualmente. Es frustrante lo ingenuos que somos, la ignorancia
nos hace sentirnos libres en el mundo virtual, se trata sólo de una ilusión. Ahora no nos controlan solamente las
leyes y restricciones de Gobiernos sino que “la red” tiene sus propias leyes,
su elite y sus jefes, tienes más control sobre nosotros que el que el mismo
gobierno pudiera tener. Saben que vemos, oímos, escuchamos, nos gusta, no nos
gusta, que amigos tenemos, sabe de nuestras familias, nuestros viajes, nuestros
sueños, nuestros hábitos de sueño, pasatiempos, saben cómo pensamos y tienen un
perfil muy detallado de cada uno de nosotros.
Hemos aceptado
lo que la red nos ofrece a cambió de nuestros datos, lo que hacen con ellos es un misterio, parte de lo
que sabemos es que los usan para armar perfiles de consumidor y ofrecernos
publicidad más personalizada pero la verdad esa es la punta del gran iceberg
que no vemos. Hace algunos meses hubo
grandes polémicas por un hombre que se atrevió a revelar información
confidencial de gobiernos y elites de poder, wikileaks hizo tambalear a más de
uno al sacar a la luz pública lo que había en el mundo privado, el impacto de
revelar información confidencial fue tal, que el fundador de wikileaks Julian
Assange fue multado, perseguido y amenazado con una pena de muerte y anda de
refugiado en ecuador sin saber qué le deparará el futuro. Eso le sucedió a un
hombre que accedió desde la clandestinidad a información privada y la publicó, pero
las grandes empresas de la red tienen grandes cantidades de información privada que les hemos facilitado,
ellos no necesitan ser ilegales para que nosotros les regalemos una de las
cosas más preciadas, nuestra privacidad.
¿Quién tiene la información? ¿Quién puede
tenerla? ¿Qué harán con nuestra
información? es un misterio, ya nuestra huella esta, no es posible borrar lo
que ya hay en la internet pero lo que si podemos hacer es controlar lo que
vamos a poner y ser conscientes de que lo que publiquemos estará ahí para
siempre. Nos encaja perfecto la famosa
frase del arresto, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede ser
usado en su contra.
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